La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se
sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los
demás, muestra cuánto se aburren.
El entusiasmo es el pan diario de la juventud.
El escepticismo, el vino diario de la vejez.
Es preciso elevarse con las alas del entusiasmo. Si se razona, no se volará jamás.
Actuamos como si el lujo y la comodidad fueran lo más
importante en la vida, cuando lo único que necesitamos para ser
realmente felices es algo por lo cual entusiasmarnos.
Lo único que quiero para mi entierro es no ser enterrado vivo.
Somos fácilmente engañados por aquellos a quienes amamos.
Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes
engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el
mundo todo el tiempo.
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo.
Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el
momento oportuno,
con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no
resulta tan sencillo.
Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Nada puede destruir a la Humanidad, excepto la Humanidad misma.
Las enemistades ocultas y silenciosas, son peores que las abiertas y declaradas.
Vale la pena conocer al enemigo... entre otras cosas por la posibilidad de que algún día se convierta en un amigo.
Los amigos se suelen considerar sinceros; los enemigos
realmente lo son: por esta razón es un excelente consejo aprovechar
todas sus censuras para conocernos un poco mejor a nosotros mismos, es
algo similar a cuando se utiliza una amarga medicina.
La magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible. Y aprender las lecciones de ambos mundos.
Sólo temo a mis enemigos cuando empiezan a tener razón.
Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos.
Perdona a tus enemigos, pero jamás olvides su nombre.