Es imposible hacer una buena película sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta.
Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.
He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz.
No hay palabra ni pincel que llegue a manifestar amor de padre.
La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y
magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar
el pasado.
El paraíso lo prefiero por el clima; el infierno por la compañía.
Las palabras elegantes no son sinceras; las palabras sinceras no son elegantes.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
¡Cuán grande riqueza es, aun entre los pobres, el ser hijo de buen padre!
La ocasión hay que crearla, no esperar a que llegue.
Las obras de arte hablan de sus autores, introducen en
el conocimiento de su intimidad y revelan la original contribución que
ofrecen a la historia de la cultura.
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas cosas viejas hay que no conocemos.
En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin
los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el
hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que
le hará mucha falta.
Al negarnos a aceptar un poder superior inmutable que nos supera, hemos
colmado el vacío a golpe de imperativos personales y, súbitamente,
nuestra vida se ha vuelto espeluznante.
Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.
A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.