Afortunado el hombre que se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión.
Aquellas personas que no están dispuestas a pequeñas
reformas, no estarán nunca en las filas de los hombres que apuestan a
cambios trascendentales.
Mucha gente no puede ni emanciparse, es decir, no puede
ni darse cuenta de la esclavitud en que le mantiene las ideas en medio
de las cuales se ha educado.
La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse.
Si dicen mal de ti con fundamento, corrígete; de lo contrario, échate a reír.
A veces sucede así en la vida: cuando son los caballos los que han trabajado, es el cochero el que recibe la propina.
Lo que los demás rechazan de ti, cultívalo. Eso eres tú.
Un verdadero espíritu de rebeldía es aquel que busca la felicidad en esta vida.
El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.