En el fondo de nosotros mismos siempre tenemos la misma edad.
De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo,
cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa
por dinero.
El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido
por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces
asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser
uno mismo.
El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo
conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los
caballos.
El amor propio, al igual que el mecanismo de reproducción del genero humano, es necesario, nos causa placer y debemos ocultarlo.